Salah Ilmani: he vivido para traducir del español
Abdu Yaguz
El traductor palestino Saleh Almani, con una voz tranquila que parece salir del «exotismo mágico» de la literatura latinoamericana que con la humildad de su esfuerzo ha acercado cien libros como Cien años de soledad o El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez, reconoce que los elogios que recibió por su primer trabajo fueron los que le empujaron a convertirse en traductor y sentir que podría ganarse la vida traduciendo.
En una mesa redonda del Festival de Muscat, Almani asegura que la traducción le dado mucho más que lo que él ha aportado a la traducción. No fue él quien escogió el español como lengua en la que volcar el árabe sino que fue la lengua española la que le eligió a él, según cuenta, cuando estudiaba medicina. Apunta que también se dieron las condiciones que le ayudaron a triunfar como traductor porque la novela latinoamericana ganó mucho protagonismo internacional a finales de los sesenta y principios de los setenta.
Señala que entre los privilegios que le ha proporcionado la traducción está el haber podido conseguir la residencia en España con su familia tras tener que huir de Siria. Gracias a que cinco de los autores más importantes de América Latina que ha traducido respaldaron su petición, el gobierno español le otorgó la residencia por razones humanitarias en reconocimiento por su labor en la difusión al árabe de la creatividad española.
El año pasado Almani recibió el premio Gerardo de Cremona de traducción. Un premio que cada año destaca la labor de personas concretas o instituciones de ambas orillas del Mediterráneo en el sector de la traducción y que lleva el nombre de Gerardo de Cremona (1114-1187) que tradujo en el siglo XII más de setenta libros del árabe al latín.