Histórico desplome del PJD en las elecciones marroquíes del 8 de septiembre

- “La pérdida de sus electores (cerca de 1.800.000 votos) y su incapacidad para hacerse con los votos de la red de relaciones y clientelismo que han podido formar en las dos últimas décadas a lo que añadir tal vez el boicot de una parte importante de Justicia y Espiritualidad.
- Que el Movimiento de la Unicidad y la Reforma se haya mantenido al margen o no haya logrado movilizar apoyos para el PJD en las elecciones en tanto que ala predicativa y dinamo en la que se apoya habitualmente el partido islamista en las elecciones .
- Las políticas y decisiones impopulares adoptadas por el PJD durante su gobierno: las promesas, los programas electorales y hasta los aspectos éticos se ha quedado en lemas (…) el partido también ha mostrado de un modo no calculado su disposición a llevar al extremo la adopción de medidas liberales, de índole capitalista, que ningún partido podía haber adoptado y menos justificado y defendido, con la consiguiente carga para la clase media, que representa el eje de la ecuación electoral y que podría haber optado por el voto de castigo o no haber votado .
- La falta de comunicación durante la campaña electoral. El presidente del partido, Saadeddín al Ozmani carece de herramientas de comunicación y del arte de la oratoria en comparación con el potencial y el discurso populista de su antecesor en el partido, Benkirán, para movilizar y justificar políticas y decisiones.
- El contexto regional e internacional (…) en el que se observa una caída de la popularidad de las corrientes islamistas y cuyo discurso ético y utópico, mantenido en un principio, ha perdido brillo y ha chocado con las coerciones de la realidad y de la gestión diaria”.
